Cómo evitar grietas en el hormigón: 4 buenas prácticas esenciales para un resultado duradero

Cómo evitar grietas en el hormigón: 4 buenas prácticas esenciales para un resultado duradero

Las grietas en el hormigón son uno de los problemas más comunes —y más costosos— en cualquier obra. Pueden aparecer en pavimentos, estructuras, soleras, rampas, parkings y prácticamente cualquier superficie que utilice hormigón como base resistente. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, estas fisuras son evitables si se aplican las técnicas adecuadas durante la ejecución. Por eso, en este artículo explicamos cómo evitar grietas en el hormigón mediante buenas prácticas que permiten obtener un resultado estable, duradero y seguro.

A continuación, analizamos las causas principales de aparición de grietas y detallamos cuatro pasos esenciales que cualquier profesional debe asegurar en obra.

Por qué aparecen grietas en el hormigón: causas principales

El hormigón es un material resistente, pero también sensible a múltiples factores. Las fisuras pueden deberse a:

  • Retracción por secado: si el hormigón pierde humedad demasiado rápido, se producen tensiones internas.

  • Mala dosificación: exceso de agua, proporciones incorrectas o mezcla poco homogénea.

  • Compactación insuficiente: presencia de vacíos o poros que debilitan el material.

  • Fraguado irregular: temperaturas extremas o mala planificación de los tiempos de vertido.

  • Ausencia de curado adecuado: falta de humedad durante los primeros días.

  • Juntas mal ejecutadas o inexistentes: movimientos naturales del material sin vías de liberación.

Comprender estas causas es clave para aplicar estrategias efectivas sobre cómo evitar grietas en el hormigón en cualquier tipo de pavimento o superficie.

1. Elegir una mezcla adecuada: primer paso para un hormigón resistente

La calidad del hormigón comienza en su mezcla. Una buena proporción de agua, cemento, áridos y aditivos es esencial para garantizar una estructura sólida y homogénea. El error más habitual es añadir demasiada agua para “facilitar” la trabajabilidad, lo que provoca menor resistencia y una mayor tendencia a la retracción.

Una mezcla correcta debe:

  • Mantener una relación agua/cemento equilibrada.

  • Elegir una resistencia acorde al uso previsto (H20, H25, H30…).

  • Utilizar aditivos plastificantes en lugar de incrementar el agua.

Una mezcla bien diseñada es la base fundamental para cómo evitar grietas en el hormigón desde el primer minuto de la obra.

2. Controlar los tiempos de colocación para evitar juntas frías

El tiempo es uno de los factores más críticos en el proceso. Un vertido demasiado lento o con interrupciones prolongadas genera juntas frías, debilitando el conjunto y aumentando la probabilidad de fisuras.

Para evitarlo:

  • Planifique el vertido de principio a fin.

  • Asegure una entrada continua de hormigón.

  • Coordine personal y maquinaria para que no existan paradas imprevistas.

Un control adecuado del tiempo de trabajo es clave en cualquier guía sobre cómo evitar grietas en el hormigón, especialmente en superficies grandes como pavimentos industriales o parkings.

3. Compactación correcta: eliminar vacíos y reforzar la resistencia

La compactación elimina bolsas de aire y distribuye la mezcla de forma uniforme. Cuando no se compacta correctamente, aparecen poros que reducen la resistencia y generan puntos débiles que terminan en grietas.

Buenas prácticas de compactación:

  • Utilizar vibradores internos o externos según el tipo de elemento.

  • Evitar el exceso de vibración, que puede provocar segregación.

  • Supervisar el espesor y homogeneidad de la capa.

Un hormigón bien compactado es más denso, más estable y menos propenso a fisuras prematuras.

4. Curado adecuado: mantener la humedad para evitar retracciones

El curado es uno de los pasos más ignorados y, sin embargo, uno de los más importantes. Sin curado, la superficie pierde humedad rápidamente, provocando tensiones internas que desembocan en fisuras.

Métodos recomendados:

  • Humectación continua durante los primeros días.

  • Utilización de láminas de curado o compuestos químicos.

  • Protección frente al sol, viento o temperaturas extremas.

Cuando se habla de cómo evitar grietas en el hormigón, el curado correcto es un elemento imprescindible que marca la diferencia entre un pavimento que perdura y uno que se deteriora prematuramente.

Aplicar buenas prácticas es la mejor forma de evitar grietas

Evitar grietas no depende de un único factor, sino de la combinación correcta de mezcla, tiempo, compactación y curado. Siguiendo estas buenas prácticas, es posible ejecutar pavimentos y superficies de hormigón más resistentes, duraderos y seguros.

En COIMPAV trabajamos cada día aplicando estos principios en proyectos de pavimentación industrial, parkings y entornos donde la durabilidad es esencial. Si necesita asesoramiento o un estudio para su proyecto, nuestro equipo estará encantado de ayudarle.

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